EL ORGÓN Y EL D.O.R.

Desde tiempos remotos y en la búsqueda por comprender el origen de la vida, el estudio de la materia y la energía se constituyó en el abordaje inevitable de diversos ámbitos del saber.

Numerosos interrogantes acerca de este vínculo desconocido estimularon todos los espacios del conocimiento humano, dando origen de este modo, a diferentes filosofías que han tratado de develar este misterio.

¿Qué relación existe entre materia y energía?
¿Qué es lo que posibilita que un organismo viva?
¿Será que el movimiento es, en sí mismo energía? 
¿Existe una energía que da vida?, y si es así, ¿dónde se encuentra?, ¿qué tipo de energía es?, ¿cómo se relaciona con la materia?.

Muchas preguntas sin respuestas estimularon a Wilhelm Reich a profundizar el estudio de las funciones de la energía orgónica (Orgón).

Desde su exilio en Noruega se propuso investigar en el laboratorio la existencia de esta energía en los seres vivos. Para ello desarrolló diversos experimentos que le permitieron corroborar su existencia y comprender su funcionamiento.

Con asombro, pudo comprobar que la energía que anima al tejido vivo posee características muy particulares, que la diferencian de todas la energías conocidas por la ciencia hasta el momento. 

Pudo determinar sus leyes de funcionamiento e implementar diversos métodos de comprobación en laboratorio (visuales, térmicos y con utilización del microscopio). 

La denominó Orgón o energía orgónica, haciendo alusión a la historia de su descubrimiento; ya que sus investigaciones se inician cuando buscaba establecer las características económicas del conflicto neurótico y su relación con la capacidad de descarga sexual. Así, sus estudios acerca de la función del orgasmo lo acercaron a las funciones de esta energía. 

Orgón sintetiza en una palabra los términos organismo y orgasmo. Posteriormente observó su existencia también en la atmósfera. El estudio en éste ámbito le permitió determinar las leyes de su funcionamiento y la consecuente experimentación.

Logró observar además, que esta energía al detenerse tomaba otras características: cambiaba su coloración (de un azul vivo pasaba a un gris opaco), perdía su movilidad y fluidez, para transformarse en una masa densa y estancada, produciendo malestar e inquietud. La existencia de esta energía paralizada en la atmósfera es percibida por organismos sensibles a través de síntomas como: náuseas, cefaleas, vértigos y astenia.

También pudo percibirla dentro de los organismos vivos cada vez que éstos se bloqueaban, impidiendo el flujo natural, provocando daño en los tejidos y dando origen a numerosas patologías.

A este estado de la energía vital lo llamó "Energía Orgónica Degradada" cuya sigla en inglés permite llamarla D.O.R


(Del artículo publicado en la revista ORUR siglo XXI por el Centro de estudios Orgonómico para el Desplazamiento de  la Percepción ,"Los Orgones".)

Atmósfera cargada de DOR. El contorno de las nubes tiende a deshilacharse. El ambiente es pesado y cuesta incluso respirar con fluidez.

Cielo con alta carga orgónica. Las nubes aparecen con los contornos bien definidos. El cuerpo suele sentirse bien y se respira mejor.